Estacionamiento indebido se consolida como la segunda conducta más sancionada en carretera

Fotografía que muestra a un oficial de tránsito confeccionando una boleta a un chofer que tiene su carro mal estacionado
Estacionamiento indebido se consolida como la segunda conducta más sancionada en carretera
Además de generar congestionamiento, ponen en riesgo a otros actores viales

Que la motocicleta le caiga a una persona o que un niño toque la mufla caliente son dos potenciales consecuencias de estacionar estos vehículos en la acera, más la obstrucción del paso en esa zona peatonal.

Estas son unos de los eventuales riesgos del estacionamiento indebido, como también lo es estacionar el carro en una calle, pese a que es ilegal, e impedir, así, en una vía estrecha, el paso oportuno de un camión de bomberos.

Estacionar a menos de 10 metros de una esquina o en una curva obliga a otros conductores a invadir el carril contrario, potenciando el riesgo de un choque frontal; a menos de 5 metros de un hidrante, obstaculiza la adecuada labor del Cuerpo de Bomberos y en una ciclovía, representa un obstáculo y un riesgo para las personas que usan una bicicleta, enumeró Martín Sánchez Agüero, director de la Policía de Tránsito.

Desde estos y otros riesgos para ciclistas, peatones y conductores, la Policía de Tránsito sumó 7.191 boletas de ¢61.000 a personas que estacionaron de forma indebida, en el primer trimestre del año. Dicho diferente, se hizo una sanción cada 18 minutos, en promedio, durante los 90 primeros días del año.

Así, esta conducta es la segunda más sancionada en carretera, solo por debajo del incumplimiento de la prohibición para circular, según el artículo 122 de la Ley de Tránsito, tipificada en el artículo 146, inciso i), que sumó 12.433 multas de unos ¢61.000. Odómetro alterado, no contar con la inspección técnica o el marchamo al día o polarizados ilegales son algunos ejemplos.

"El estacionamiento indebido genera congestionamiento vial, por un lado, y riesgos reales potenciales para otros actores viales. Debemos mutar desde el egoísmo de la conveniencia de estacionar donde más nos place a pensar en ese adulto mayor que debe ‘tirarse’ a la calle, porque el carro ocupa la acera, o pensar en ese peatón que debe asomarse de más para cruzar la calle, porque un vehículo se estacionó a menos de 5 metros del paso peatonal o de la rampa para personas con discapacidad”, concluyó el funcionario.