Conforme se acerca la Semana Santa, aumentan las consultas en redes sociales del Ministerio de Obras Públicas y Transportes, sobre cómo llevar al paseo a Noé, el perrito de la familia, o a Jacinta, la coneja de doña Mary. En esa línea, la Ley de Tránsito no establece ninguna normativa al respecto.
Eso sí, las autoridades sí hacen una serie de recomendaciones para que el paseo no se convierta en un momento triste y en una tragedia, derivadas de alguna situación con estos animalitos de compañía.
En ese sentido, las autoridades recuerdan que la única obligación aplicable a las mascotas en un vehículo es que no deben ir en las piernas, brazos, hombros o cabeza del conductor (gatos, iguanas, perros, hamsters, por ejemplo), ya que implicaría que el conductor va realizando otra actividad mientras conducen y ello conlleva, además del peligro, una multa de ¢123.000.
En ese sentido, el director de la Policía de Tránsito, Martín Sánchez Agüero, recalcó que el animal de compañía no debería ir suelto, a la libre, en el carro, pues será el primer afectado en un choque; saldrá “volando” tras el impacto, con las consecuencias incluso fatales que eso implicaría.
En un choque fuerte, el animalito suelto se convierte en una masa que se estrellará con la parte interna del vehículo, como ocurriría con una persona, adulta o niño, que vaya suelta en el automotor. Además, se convierte en un objeto contundente que podría golpear con mucha fuerza a una persona dentro del carro, causándose y causando a esa persona lesiones importantes.
También, es un riesgo que saque mucho el cuerpo o la cabeza por la ventana, podría golpearse con una moto, con un poste, con el retrovisor de otro carro o, peor todavía, podría caer o saltar a la calle, con las lesiones consecuentes.De igual manera, al caer del vehículo podría ser atropellado por otro automotor y hasta provocar una tragedia, pues otro conductor, al tratar de esquivar el bulto que cayó intempestivamente de un carro (el animal), podría estrellarse.
Asimismo, por instinto, si van asomados por la ventana podrían hacer a morder a algún peatón, a un ciclista o a un motociclista, mientras el vehículo está detenido.
Lo ideal, indicó Sánchez, es llevarlos en los asientos de atrás, sujetos, no sueltos en el asiento del acompañante, porque podría caer en los pedales e impedir que el conductor pueda frenar y provocar, así, una tragedia.
En resumen, para que el animal corra menos riesgo de muerte, en un accidente, debe ir sujeto a un dispositivo especial para ellos, algo similar a un dispositivo para niños. También, se debe estar pendientes de proveerles una buena ventilación, más si deben dejarlos algunos minutos solos en el vehículo.
Respecto a la consulta frecuente de si se puede transportar, o no, y bajo cuáles condiciones, a un animalito en una motocicleta, el funcionario detalló que, aunque existen dispositivos para llevar al perrito o al gato pegado al pecho o a la espalda, el conductor estaría realizando otra acción diferente a la conducción, más el riesgo de que el animal aruñe o muerda.
Llevarlos en una jaula bien sujeto, como ocurre con las motocicletas que tienen un cajoncito atrás es lo ideal. También podría ir bajo la responsabilidad del acompañante, en un dispositivo asido a su pecho o a la espalda, tipo salveques especiales para mascotas.