Como parte del Programa de Emergencia para la Reconstrucción Integral y Resiliente de Infraestructura (PROERI), MOPT-CONAVI publicaron la licitación 2026LPI-0001- PROERI-CONAVI para el diseño y la construcción de obras de estabilización de taludes y de drenaje en los kilómetros 28, 31 y 39 de la Ruta Nacional 32 (carretera Braulio Carrillo), con una inversión estimada de $11 millones provenientes del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE).
A diferencia de las intervenciones que históricamente se han realizado en esta ruta como respuesta a deslizamientos, estas obras parten de un conocimiento detallado del terreno. Su diseño se sustenta en los siguientes estudios:
● Modelo topográfico LiDAR: un levantamiento topográfico con escaneo láser de alta precisión de los sectores clave de la ruta, ya concluido, que sirve de base para las fases siguientes.
● Campaña de investigación del corredor: estudios geotécnicos, geológicos, hidrológicos e hidráulicos entre los kilómetros 16+400 y 40+000, que incluyen análisis de estabilidad de taludes, evaluación del riesgo de deslizamientos y diseño de obras de drenaje.
Con esta información, el CONAVI conoce dónde, por qué y cómo falla cada sector antes de intervenirlo, lo que permite diseñar obras que atiendan la causa de los deslizamientos y no solo sus consecuencias.
“Durante décadas, la Ruta 32 se ha atendido reaccionando a los deslizamientos. Hoy cambiamos esa lógica: primero estudiamos el terreno, el agua y la montaña, y con esa evidencia diseñamos las obras”, afirmó Alexander Guerra Moran, gerente de Construcción de Vías y Puentes del CONAVI.
Los términos de referencia de PROERI exigen que los diseños incorporen criterios de resiliencia ante el cambio climático, de modo que las obras de drenaje y estabilización se dimensionen para las condiciones de lluvia que enfrentará la ruta en las próximas décadas, y no solo para las registradas en el pasado. Además, como la Ruta 32 atraviesa un parque nacional, los términos de referencia incluyen pasos de fauna, para que la infraestructura conviva con la conectividad biológica del bosque que la rodea.
Este enfoque coincide con lo que recomiendan los análisis técnicos más recientes sobre riesgo vial en el país: cuantificar las amenazas, priorizar la inversión según el riesgo e integrar la adaptación climática en el diseño de las obras. En la Ruta 32, esa metodología ya forma parte de la manera en que el CONAVI contrata y construye.